Entrevistas

Del bullying y la disciplina familiar a juez nacional de fisicoculturismo

Mérida, Yucatán.
La historia de Abraham Hernández es la de un formador, juez y entrenador que entiende el fisicoculturismo no solo como un deporte, sino como una herramienta de prevención en salud, disciplina y crecimiento personal. Nacido en Coyoacán, Ciudad de México, pero criado en distintos estados del país, Abraham ha construido una trayectoria sólida dentro del fisicoculturismo mexicano, llegando a consolidarse como juez nacional y referente en el estado de Yucatán.

Una infancia marcada por la movilidad y la disciplina

Hijo de médicos dedicados a terapias alternativas con base científica —como el biomagnetismo—, Abraham creció mudándose constantemente por la República Mexicana. Esta dinámica le impidió echar raíces durante su infancia, pero le permitió conocer distintas realidades sociales y culturales del país.

Su padre, exmilitar de la Marina, le inculcó una educación rígida y exigente que, con el tiempo, Abraham aprendió a valorar como una base fundamental de su carácter. A pesar de ser el menor de cuatro hermanos, la disciplina fue pareja para todos.

Bullying, trabajo físico y el descubrimiento del cuerpo

Durante su etapa escolar, Abraham sufrió bullying por su complexión extremadamente delgada, lo que lo llevó a abandonar temporalmente la educación tradicional y comenzar a trabajar como albañil siendo adolescente. Ese trabajo le dio una fuerza física notable, aunque su cuerpo seguía siendo delgado, lo que despertó en él una profunda curiosidad por el funcionamiento del cuerpo humano.

Antes del gimnasio, practicó diversos deportes como natación, atletismo, basquetbol y voleibol, aunque nunca de forma continua debido a las constantes mudanzas.

El gimnasio y el camino al fisicoculturismo

A los 17 años, motivado por compararse con familiares que practicaban fútbol americano, Abraham ingresó por primera vez a un gimnasio con el objetivo de aumentar masa muscular. Tras un inicio frustrante, encontró la guía correcta con un entrenador que competía en fisicoculturismo y estudiaba nutrición.

En un año de entrenamiento estructurado logró subir 12 kilos de masa magra de forma natural, una experiencia que marcaría su filosofía deportiva. Aunque estuvo a punto de competir a los 18 años, circunstancias familiares le impidieron subir al escenario, experiencia que más adelante comprendería desde la perspectiva de entrenador.

De entrenador certificado a referente en salud preventiva

Tras concluir la preparatoria con carrera técnica, Abraham decidió enfocar su vida profesional al entrenamiento deportivo. En 2014 obtuvo su certificación como entrenador, comenzando a trabajar en gimnasios donde pudo aplicar de inmediato sus conocimientos en biomecánica, anatomía y entrenamiento.

Uno de los momentos clave de su carrera fue cuando los propios usuarios exigieron su regreso a un horario específico por la calidad de su atención. Ahí entendió que había encontrado su vocación: ayudar a las personas a prevenir enfermedades a través del ejercicio, en lugar de tratarlas cuando ya están avanzadas.

El impulso para convertirse en juez de fisicoculturismo

La inquietud de Abraham por convertirse en juez surgió al observar inconformidades y desconocimiento sobre cómo se califican las competencias. Decidió estudiar el reglamento a fondo y tomar el curso de jueces, entendiendo que el fisicoculturismo es un deporte de apreciación estética, pero con criterios técnicos claros y objetivables.

Este conocimiento fue clave para preparar a atletas de manera correcta, como el caso de Mauricio Cárdenas, joven competidor que logró múltiples primeros lugares entrenando de forma natural, demostrando que no es obligatorio el dopaje para destacar en categorías juveniles y selectivos.

Juez nacional y formador dentro de la federación

Actualmente, Abraham Hernández cuenta con acreditación como juez nacional, con casi una década de experiencia dentro de la asociación en Yucatán. Su labor no se limita al panel de jueces: también participa en la organización operativa de eventos, formación de categorías, escrutinio, logística y acompañamiento a atletas.

En la entrevista, explicó de manera detallada el trabajo real de un juez, desmontando mitos sobre favoritismos y aclarando procesos como:

  • Eliminación de la calificación más alta y más baja (escrutinio)
  • Diferencias entre divisiones como Men’s Physique, Físico Varonil, Classic Physique y Fisicoculturismo Libre
  • Importancia del perfil físico, porte escénico y reglamentación

Filosofía: reglas claras, crecimiento humano y juego limpio

Abraham defiende firmemente que conocer el reglamento es parte de la preparación del atleta, y que ignorarlo no exime de consecuencias. Al mismo tiempo, promueve una cultura de respeto, formación continua y crecimiento colectivo dentro del fisicoculturismo mexicano.

Aunque reconoce tener un carácter firme, su enfoque siempre ha sido formar, corregir y apoyar, priorizando el bienestar del atleta y el prestigio del deporte.

Mirando al futuro: el escenario internacional

Sin buscarlo de manera forzada, Abraham no descarta que en el futuro pueda representar a México como juez en eventos internacionales, convencido de que el crecimiento llega cuando se trabaja con constancia, ética y preparación.

“Si podemos dejar una huella positiva, hay que hacerlo”, afirma.

Contacto y acompañamiento

Abraham Hernández se mantiene abierto a orientar a atletas y entrenadores sobre:

  • Reglamentos oficiales actualizados
  • Elección correcta de categorías
  • Preparación responsable y natural

A través de sus redes sociales, ofrece información basada en fuentes oficiales y experiencia directa dentro de la federación.